Pumas: el rugido femenino

Abrir camino sigue siendo la meta

Mónica Alvarado, Mar Moya y Julissa Dávila, jugadoras de Pumas Femenil, estuvieron presentes en la Fiesta del Libro y la Rosa 2026, en una charla íntima sobre sus experiencias profesionales y personales dentro del futbol profesional, reflexionando sobre los retos, aprendizajes y la responsabilidad de seguir construyendo espacios para las mujeres en el deporte.

La plática, que fue moderada por Claudia Pedraza, experta en comunicación, deporte y género, se concentró en recuperar las experiencias de estas mujeres en su andar por el camino del futbol y la superación.

Las jugadoras de Pumas Femenil compartieron sus experiencias en la Fiesta del Libro y la Rosa 2026 (Izquierda a derecha: Claudia Pedraza, Mónica Alvarado, Mar Moya y Julissa Dávila). Foto: UNAM

Inicios y decisiones

En la primera parte del diálogo, las jugadoras compartieron cómo decidieron convertirse en futbolistas profesionales, un momento en el que la familia juega un papel fundamental.

Alvarado, veterana y pionera como jugadora de doble nacionalidad de la Liga MX Femenil, contó que el deporte siempre fue parte de su vida.

Aunque ya había concluido una carrera universitaria y se encontraba trabajando, decidió escuchar su verdadera pasión: el futbol. Renunció a su empleo y se dedicó de tiempo completo a perseguir ese sueño.

La defensa de Pumas recordó con emoción su debut con la Selección Mexicana y, años después, su llegada a Pachuca, el club que le abrió las puertas al profesionalismo.

En el caso de Dávila, primero optó por concluir sus estudios y posteriormente iniciar su camino profesional en el deporte. No fue sencillo, pero Tigres fue el equipo que le brindó la oportunidad de dar el salto.

Por su parte, Mar Moya compartió que desde niña tuvo claro que quería ser portera. Se formó en la cantera de Pumas y, aunque a sus 21 años ya ha enfrentado lesiones fuertes —entre ellas una de ligamento cruzado que la mantuvo fuera de las canchas durante un año— nunca dejó de creer que llegaría su momento. Aunque le hubiera encantado debutar con las universitarias, el destino la llevó a hacerlo con Necaxa en el Apertura 2025, durante su préstamo.

Las tres coincidieron en que ser futbolista profesional no es fácil. El camino implica sacrificios importantes; quizá el más difícil de todos es estar lejos de la familia.

Alvarado expresó: “extraño mucho a mi familia. Estoy en México desde hace seis años, entonces no hay mucho tiempo para ir a verla. Realmente, como futbolista no tienes tantos días libres; a veces no tenemos ningún día en la semana. Es difícil encontrar los momentos para estar con la familia“.

Un camino que se esta construyendo

Las jugadoras también compartieron, desde su propia experiencia, cómo ha crecido el futbol femenil y el impacto que tiene actualmente. Coincidieron en que lo que hoy vemos —estadios con mayor afluencia, transmisiones constantes y más visibilidad mediática— no fue un proceso sencillo. Ha sido resultado de años de esfuerzo y resistencia.

Aún así, reconocieron que el camino no está completamente allanado. Muchas futbolistas todavía buscan poder vivir plenamente de esta profesión. Aunque en varios clubes ya es una realidad, no es así en todos, lo que obliga a algunas jugadoras a combinar el deporte con otras actividades, impidiéndoles dedicarse totalmente a jugar.

Mientras Moya creció viendo a otras futbolistas —hoy sus colegas— como inspiración, Mónica Alvarado tuvo que asumir el papel de pionera, de ejemplo a seguir para las nuevas generaciones. En su momento no tuvo muchos referentes; su impulso provenía principalmente de sus amigas y compañeras de equipo, mujeres que compartían el mismo sueño.

Curiosamente, las tres coincidieron en algo poderoso: fueron inspiradas por mujeres. Mujeres que, como ellas, solo querían perseguir su pasión en un entorno que históricamente les cerraba puertas.

Ese esfuerzo constante por hacer más visible al futbol femenil ha dado frutos. Quizá no al ritmo que desearían, pero sí lo suficiente para comenzar a abrir ventanas y derribar muros donde antes solo había límites.

Dávila expresó: “el futbol femenil ha crecido en visibilidad. Lo dije hace poco: vas a un restaurante y ya hay un partido de la femenil, cuando antes no se veía eso. Yo sé que falta mucho, estamos en un proceso medio, pero poco a poco vamos superando las expectativas de la gente que no creía que íbamos a llegar tan lejos”.

Pumas Femenil ha tomado protagonismo en los últimos torneos. Foto: Mónica Hernández

En la actualidad, en muchos equipos ya existe una categoría Sub-15 y Sub-13, lo que representa un avance fundamental para el desarrollo del deporte a nivel profesional y formativo. Estos espacios no solo fortalecen la competencia, sino que también garantizan que las nuevas generaciones tengan un camino más estructurado y oportunidades que antes simplemente no existían.

El sueño

Al preguntarles cómo se ven dentro de diez años, sus respuestas reflejaron sueños que van más allá de lo individual y apuntan al crecimiento colectivo de la Liga.

Coincidieron en que esperan que, para entonces, la Liga MX Femenil esté al mismo nivel que la varonil: con mayor estabilidad, mejores condiciones y la posibilidad de que todas las jugadoras puedan dedicarse plenamente al futbol.

Dávila se visualiza como entrenadora, formando a las nuevas generaciones y acompañando a niñas y jóvenes en el camino que ella misma recorrió.

Por su parte, Moya espera seguir jugando en la Liga y consolidarse en la Selección Mayor. Sueña con un futbol femenil más equitativo, donde los salarios y el respaldo de las marcas estén a la par del crecimiento deportivo.

Mientras tanto, Alvarado habló de igualdad salarial y de ser parte activa de esa evolución. Más que un logro personal, quiere dejar huella y contribuir al desarrollo que tanto han impulsado.

Angelina Hix y Mónica Alvarado. Foto: Mónica Hernández

La guardameta felina terminó con un emotivo mensaje: “nunca se rindan. Como cualquier deporte o cualquier trabajo en la vida diaria, hay altibajos. Cree en ti como nadie más; sigan creyendo en ustedes y no dejen que nadie les diga que no pueden hacerlo, porque sí se puede.”

Mónica Hernández | Cancha y Aparte

Licenciada en Comunicación Social por la UAM Xochimilco. Soy Post-Productora, apasionada audiovisual. En mis tiempos libres me gusta mucho tomar fotografía de arquitectura. Apasionada del fútbol femenil, aunque soy Puma de corazón.

Sin comentarios aún

Dejar un comentario

Tu email no será publicado